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Joan Margarit: Canción de cuna
Canción de cuna
Duerme, Joana.
Y que este Loverman oscuro y trágico
del saxo de tu hermano en Montjuïc
te pueda acompañar
toda la eternidad por los caminos
que son bien conocidos por la música.
Duerme, Joana, duerme.
Y a poder ser no olvides
tus años en el nido
que dentro de nosotros has dejado.
Mientras envejecemos,
conservaremos todos los colores
que han brillado en tus ojos.
Duerme, Joana. Esta es nuestra casa,
y todo lo ilumina tu sonrisa.
Un tranquilo silencio: aquí esperamos
redondear estas piedras del dolor
para que cuanto fuiste sea música,
la música que llene nuestro invierno.
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Del libro Joana, dedicado a su hija, que nació afectada por el síndrome de Rubinstein-Taybe y murió a los treinta años.
Jaime Herrero: Blanco
BLANCO
Mi hijo
sostiene un vaso de leche.
Lo acerca a la cortina gris,
lo coloca sobre la mesa marrón,
sobre el tapete verde,
junto a la carpeta negra.
Lo derrama sobre la alfombra azul,
y sonríe.
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JAIME HERRERO (Gijón, 1937- )
Del libro La sombra del monigote
Libro dedicado a la muerte de su hijo
Jaime Herrero
REPARTIDOR
El camión
amarillo,
de juguete,
tiene pintado tu nombre
en color frambuesa.
El conductor
de lata,
con una gorra y un delantal azules,
se apea,
me saluda
y se va por el pasillo
para buscarte toda su nada,
hasta que el óxido
lo lleve a la basura.
JAIME HERRERO (Gijón, 1937- )
Del libro La sombra del monigote
Poema dedicado a la muerte de su hijo
Jaime Herrero
Un, dos, tres,
Escondite inglés.
Si vuelves a morirte,
No juego más contigo.
Si te escondes en la memoria
Y haces trampas
En las cuatro esquinas de la fiebre,
Enterraré en la mañana fría y pura
Tu fotografía
En el tiesto de los geranios secos.
Silva el vapor en la pava.
Prepárate a nadar desnudo
En el lago de té
Deslumbrado por el abundoso voltaje…
El perro salta
sobre el estanque
con un farolillo chino
entre los dientes
y a media pirueta se detiene.
El farol cae en las ondas de té
Que se inflaman en un fulgor nacarado
y parecemos dos delfines negros.
Pero pronto, la luz se va bebiendo
Las mariposas negras del recuerdo.
En la oscuridad los pasos se aproximan.
Llega aquello
Temido.
Un, dos, tres,
Escondite inglés.
Si abres la puerta te echo de mi lado,
Nombre te pongo al fin,
Y vivirás en el desván
Ya para siempre.
Poema dedicado a la muerte de su hijo
Jaime Herrero (Gijón, 1937- )
Jaime Herrero
UN VIAJE
En este cochecito de lata verde y cuerda oxidada
estoy viajando,
sobre un camino de papel
y un cielo de estaño de envolver
cubre el pequeño horizonte de tiza.
Ciudades de pacotilla
aparecen y desaparecen.
Charlas y ñoñería
a un lado.
Al otro lado del miedo
hay gente grande
amigos…
Y una muerte.
Jaime Herrero (Gijón, 1937- )
