Entradas agregadas ‘Muerte’

Jose Ángel Valente: Ceniza

Cruzo un desierto y su secreta
desolación sin nombre.
El corazón
tiene la sequedad de la piedra
y los estallidos nocturnos
de su materia o de su nada.

Hay una luz remota, sin embargo,
y sé que no estoy solo;
aunque después de tanto y tanto no haya
ni un solo pensamiento
capaz contra la muerte,
no estoy solo.

Toco esta mano al fin que comparte mi vida
y en ella me confirmo
y tiento cuanto amo,
lo levanto hacia el cielo
y aunque sea ceniza lo proclamo: ceniza.

Aunque sea ceniza cuanto tengo hasta ahora,
cuánto se me ha tendido a modo de esperanza.
………………………………

José Ángel Valente (Orense, 25 de abril de 1929 – Ginebra, 18 de julio de 2000)

abril 19, 2012 at 1:24 pm Deja un comentario

Alejandro Céspedes : ¿Quién posee a quién?

¿Quién posee a quién?

Es verdad que los muertos nunca se llevan nada. Lo dejan todo aquí, desparramado, exigiendo recuerdo en su protesta: gafas, llaves, teléfonos, zapatos, bolsos abiertos, agendas ya cerradas. Restos esparcidos sobre una carretera.

Ando sobre rastrojos de difuntos. No sé qué hacer con este sedimento de otras vidas que aparece sin causa razonable y cruza su traspié en mi camino.

A quién debo entregar estas herencias que dos nuevos cadáveres con los ojos abiertos, obscenamente abiertos ante mí, me piden que recoja.

Sus ojos como anzuelos.
Su cebo en el asfalto.
La mesa del recuerdo está servida.

Un joven policía estrena guantes.

………………………………………………………….

Alejandro Céspedes (Gijón, 1958-          )

Del libro Flores en la cuneta (2009)

junio 20, 2011 at 8:56 am Deja un comentario

Tinita González Ondina: Si vienes a por mí

Si vienes a por mí

Cuando vengas a buscarme.
Muerte,
Procura avisarme antes,
ni más ni menos
que unas pocas horas antes.
¡Por favor,
ten conmigo ese detalle!
Las más,
para dejar quemados
mis papeles escritos.
Las menos,
para no volverme atrás.
…………………..
TINITA GONZÁLEZ ONDINA es de Salinas (Asturias) y pertenece a la Asociación Punto y al arte.

junio 13, 2011 at 4:10 pm Deja un comentario

Konstantino Kavafis: El peón de ajedrez

El peón de ajedrez

Me gusta mirar a la gente cuando juega al ajedrez.

Mis ojos siguen esos peones

que poco a poco encuentran su camino

hasta alcanzar la última línea.

Ese peón avanza con tal soltura

que te hace pensar que llegando a esa línea

en ella comenzarán sus alegrías y recompensa.

Encuentra muchos obstáculos en su camino.

Los poderosos lanzan sus armas contra él.

Los castillos le acometen con sus

altas almenas; dentro de sus campos

veloces jinetes pretenden con astucia impedir su avance,

y por todos lados, desde el campo enemigo

la amenaza avanza contra él.

……

Más sale indemne de todos los peligros

y alcanza triunfante la última línea.

……

Con qué aires de victoria la alcanza

en el momento exacto;

qué alegremente avanza hacia su propia muerte.

……

Porque al llegar a esa línea, el peón morirá,

todos sus afanes eran para esto.

Cae el Hades del ajedrez,

y de su tumba resucita

la reina que nos salvará.

marzo 14, 2011 at 9:44 am Deja un comentario

Fabián Casas

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás mío, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro
la basura en la mano.
………………………………………………………………
FABIÁN CASAS (Buenos Aires, 1965-     )

octubre 11, 2010 at 5:42 am Deja un comentario

Fabián Casas

SIN LLAVES Y A OSCURAS

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás mío, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro
la basura en la mano.

FABIÁN CASAS (Buenos Aires, 1965- )

mayo 31, 2010 at 8:15 am Deja un comentario

Victor Botas

Un día estaré muerto. De la mano
que en soledad escribe estas palabras
una tarde de otoño, sólo un vano resumen quedará, una macabra figura de marfil.
En el secreto cuarto pernoctaré, pálido y solo,
la cara ya indistinta y un discreto pañuelo
en la mandíbula. Tan sólo una flor propondrá inútilmente una nota feliz. Veo el paciente
ataúd que me aguarda. ¿Qué misterio
habráseme ese día desvelado,
terrible o musical? Algo muy grave
mi tácito cadáver sueña, sabe.
VICTOR BOTAS (Oviedo, 1945-1994 )

mayo 3, 2010 at 5:49 am Deja un comentario

Jaime Herrero

Un, dos, tres,
Escondite inglés.

Si vuelves a morirte,
No juego más contigo.
Si te escondes en la memoria
Y haces trampas
En las cuatro esquinas de la fiebre,
Enterraré en la mañana fría y pura
Tu fotografía
En el tiesto de los geranios secos.

Silva el vapor en la pava.

Prepárate a nadar desnudo
En el lago de té
Deslumbrado por el abundoso voltaje…

El perro salta
sobre el estanque

con un farolillo chino
entre los dientes
y a media pirueta se detiene.
El farol cae en las ondas de té
Que se inflaman en un fulgor nacarado
y parecemos dos delfines negros.

Pero pronto, la luz se va bebiendo
Las mariposas negras del recuerdo.
En la oscuridad los pasos se aproximan.
Llega aquello
Temido.

Un, dos, tres,
Escondite inglés.

Si abres la puerta te echo de mi lado,
Nombre te pongo al fin,
Y vivirás en el desván
Ya para siempre.

Poema dedicado a la muerte de su hijo

Jaime Herrero (Gijón, 1937- )

noviembre 16, 2009 at 12:17 pm Deja un comentario

Francisco Pino

cuando hablo de los muertos hablo de algo
más radiante
que el mar,
más inmenso y profundo y esmeralda;
hablo de un polvo
infantil
que va como un rayo
que atraviesa la tierra
y la deja iluminada
de un misterio, un ignoto:
la florida verdad, la primavera.

Francisco Pino (Valladolid, 1910-2002)

noviembre 1, 2009 at 12:08 pm Deja un comentario

Eugenio Florit

A LA MARIPOSA MUERTA

Tu júbilo, en el vuelo;
tu inquietud, en el aire;
tu vida, al sol, al aire, al vuelo.

Qué pequeña tu muerte
bajo la luz de fuego vivo.
Qué serena la gracia de tus alas
ya para siempre abiertas en el libro.

Y en ti, tan suave, en tu morir callado,
en tu sueño sin sueños,
cuánta ilusión perdida al aire,
cuánto desesperado pensamiento.

Eugenio Florit
(Poeta cubano, Madrid, 1903- Nueva York, 2000)

septiembre 7, 2009 at 12:03 pm Deja un comentario

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