Li Qingzhou

marzo 23, 2021 at 12:00 am Deja un comentario

AL LAGO LLEGÓ EL VIENTO

Al lago llegó el viento. Las grandes ondas se extienden infinitas.

Ya el otoño envejece, y son raros los juncos del río.

El rielar de las aguas y el colorido de los montes conmueven siempre al hombre.

Imposible cansarse de alabar sus bellezas siempre nuevas.

Ya los lotos lograron la plenitud madura de su forma y su vejez las flores de nenúfar.

El rocío refrescó las blancas floraciones acuáticas y las hierbas de la ribera baja.

Adormecidas en la arena, las garzas y las gaviotas no se dignan a volver la cabeza,

y parecen reprochar a los hombres

que hayan vuelto tan pronto.

Del libro: Segunda antología de la poesía china / [traducción, comentarios y notas de] Marcela de Juan — Madrid : Alianza, [2007]

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LI (1084-c. 1155), escritora china de la Dinastía Song, nació en Shandong, en el seno de una familia de eruditos y militares.

Antes de casarse a los dieciocho años, ya era muy conocida como poeta. En 1101, se casó con Zhao Mingcheng, hijo de un importante funcionario con quien compartía un gran interés tanto por la poesía como por las colecciones de arte y la epigrafía. Al comenzar su marido su carrera militar, sus largas ausencias le sirvieron de inspiración para sus poemas, de hecho los dos escribieron poesía sobre la añoranza que sentían uno por el otro, su cariño, y poemas sobre el amor a sus hijos.

Las visicitudes políticas provocaron frecuentes traslados de la pareja y llegaron a perder gran parte de su colección de esculturas de bronce— difícilmente transportables — y pintura, pues tuvieron que venderlas para sobrevivir.

Las dificultades vividas afectaron a la salud de Zao Mincheng que falleció a los cuarenta y cuatro años (1129) por lo que Li Quingzhao, viuda y desesperada, acabó refugiándose en casa de su hermano. Éste le consiguió un segundo matrimonio, casi a sus cincuenta años, que resultó ser desastroso. Su marido la maltrató desde el principio del matrimonio por lo que no dudó en pedir el divorcio a las pocas semanas.

El resto de su vida la pasó sola, encontrando refugio en una poesía jalonada de una desesperación cada vez más honda y la melancolía del amor perdido y la patria martirizada.

Únicamente se conservan alrededor de cien poemas de Li Quingzhao, pero por la belleza de sus composiciones se considera una de las grandes poeta chinas de la historia.Como curiosidad, un crater de Venus lleva su nombre y Karol Beffa puso música a cuatro de sus poemas bajo el título Fragments of China (Klarthe).

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